Punto de acceso instalado en el cielo raso de un pasillo

Su wifi ya lo paga.
Que le devuelva algo.

Cuánta gente entró, cuánto se quedó y si volvió — saliendo de la red que ya tiene.

Imagen ilustrativa

Hoy entra gente y no queda nada.

Un restaurante lleno, un gimnasio en hora pico, una tienda un sábado. Decenas de personas se conectan al wifi y al final del día no queda un solo dato: ni cuántas fueron, ni a qué hora, ni cuántas de ellas ya habían venido antes.

Un portal cautivo es la pantalla que aparece antes de dar acceso. Lleva el logo y los colores del local, pide un dato para entrar, y convierte cada conexión en una medición de afluencia, permanencia y recurrencia.

Es la misma medición por la que se pagan sensores.

Afluencia

Cuánta gente entró de verdad, por hora y por día. No una estimación del encargado: el conteo real.

Permanencia

Cuánto tiempo se quedaron. Un café donde la gente se queda 40 minutos no es el mismo negocio que uno donde se queda 8.

Recurrencia

Cuántos de los de hoy ya habían venido. Es el número que dice si está construyendo clientela o solo rotando gente.

Una base que es suya

Los contactos que se registran quedan en su poder, con el consentimiento dado. Sirven para avisar de una promoción sin depender del alcance de una red social.

Sobre el equipo que ya está instalado.

La plataforma es de Purple y trabaja encima de la red inalámbrica que el local ya tiene: no obliga a cambiar de equipo ni de fabricante. Datatell la implementa y la sostiene en Costa Rica.

Si tiene varias sedes, se administran juntas y los datos se comparan entre ellas.

Pedir datos obliga a hacerlo bien.

Si el portal va a registrar personas, eso cae bajo la Ley 8968 de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales. Hay que pedir el consentimiento de forma clara, decir para qué se van a usar los datos y permitir que la persona se salga después.

Se lo dejamos montado así desde el principio. No es un trámite que estorba: es lo que hace que esa base de contactos se pueda usar tranquilo el día que la quiera usar.

Cuéntenos de su local

Con esto le decimos qué se puede medir en su caso y cómo quedaría la pantalla.

Le respondemos con una propuesta o con las preguntas que falten. No compartimos sus datos con nadie.