En casi todos los lugares públicos de Costa Rica el wifi para visitantes es un costo puro. Se pagó el equipo, se paga el enlace, se atiende cuando falla, y a cambio no se sabe absolutamente nada de quién lo usó. Ni cuántos fueron. Ni si los de hoy son los mismos de ayer. La red funciona y, al mismo tiempo, es invisible para la operación.
Lo que cambia con un portal no es la calidad del internet: es que la conexión se vuelve un evento registrado. Un municipio puede saber cuánta gente usa el parque y a qué hora. Un hotel, si el huésped se queda en el lobby o no baja nunca. Un centro comercial, qué días pesan y cuáles no. Son preguntas que hoy se contestan con la impresión del que estuvo ahí.
Antes de pedir un solo dato. Un portal que solicita nombre, correo o cédula pasa a tratar datos personales, y eso trae obligaciones: qué se pide, para qué, por cuánto tiempo se guarda y cómo se informa a la persona. Esas definiciones las toma la organización con su asesoría legal, no nosotros. Lo que sí hacemos es dejarlas planteadas desde el diseño del portal — porque un portal se puede configurar para pedir mucho, poco o casi nada, y esa decisión es más fácil de tomar antes que después.
Por eso el acceso no es una sola cosa. Se puede entrar con un clic y sin dar nada, con un formulario corto, o con una identificación más completa si la organización la necesita y la puede justificar. La plataforma soporta las tres; cuál conviene depende de qué piensa hacer el lugar con el dato, y esa conversación va antes de la configuración.
Cómo trabajamos este frente. Datatell implementa, configura y da soporte de primera línea en Costa Rica. Purple es el fabricante de la plataforma y acompaña en demostración y postventa según los acuerdos de cada proyecto. Según el fabricante, la plataforma opera en más de 80.000 sedes en el mundo y publica portales en más de 25 idiomas; son cifras declaradas por Purple, no medidas por Datatell.