Fibras de luz azules y ámbar cruzándose sobre un fondo oscuro

Dos edificios.
Una sola red.

Sin romper calle y sin una factura mensual que no se acaba nunca.

Imagen ilustrativa

La bodega está a 800 metros y es otro mundo.

Dos sedes de la misma empresa, cada una con su propio internet, cada una con sus archivos. Lo que está en una no se ve desde la otra. El inventario se pasa por correo, las cámaras de la bodega solo se ven estando en la bodega, y el sistema que usa administración no llega hasta allá.

Un enlace de radio une las dos sedes como si estuvieran en el mismo edificio: una sola red, un solo servidor, las cámaras y el sistema accesibles desde donde sea. Lo que hoy son dos islas pasa a ser una oficina con dos pisos.

Se paga una vez.

Un circuito dedicado de un proveedor es una cuota mensual que no termina y que sube cuando sube. Un radioenlace es una inversión una sola vez: el equipo queda suyo y el enlace no depende de la ventana de atención de nadie.

La diferencia se nota al segundo o tercer año, y a partir de ahí no para de crecer.

Punto a punto

Dos sedes unidas entre sí. Es el caso más común: la oficina y la bodega, la planta y el centro de distribución.

Punto-multipunto

Una sede central y varias alrededor colgando de ella. Sirve para fincas con casetas regadas, condominios con varias torres, o una matriz con sucursales cercanas.

Respaldo del enlace principal

El radioenlace también se usa como salida alterna: si se cae la fibra del proveedor, la operación sigue por el aire mientras se repara.

Lo primero que hay que resolver no es el precio.

Es si los dos sitios se ven. Un enlace de radio necesita línea de vista: si hay un edificio, un cerro o un árbol grande en medio, no hay enlace — y eso se decide antes de cotizar nada, no después.

Verlo en un mapa no basta. Un árbol crece, una torre se construye, y la lluvia fuerte pesa distinto según la frecuencia. Por eso vamos al sitio, medimos y después se cotiza. Si no se puede, se lo decimos de una y no le vendemos nada.

No vendemos el equipo y lo dejamos en la puerta. Hacemos el estudio, montamos las antenas, alineamos, dejamos el enlace funcionando y lo sostenemos después. El resultado que se entrega es la red operando, no una caja.

Cuéntenos qué necesita conectar

Con estas respuestas sabemos si el enlace es viable antes de movernos, y le contestamos con algo concreto.

Le respondemos con una propuesta o con las preguntas que falten. No compartimos sus datos con nadie.